En el marco del debate celebrado durante Oracle AI World, realizado en Las Vegas, Larry Ellison —CEO y CTO de Oracle— expuso una visión sobre cómo la inteligencia artificial podría transformar la generación de valor económico. Según su análisis, la mayor automatización de tareas en distintos sectores elevará la productividad y, con ello, permitirá que la población en general tenga mayor riqueza. Citó ejemplos como la cirugía asistida por robots y los sistemas de pilotos automáticos en aeronaves para ilustrar cómo la tecnología puede reemplazar determinadas labores y reducir costos operativos.
A partir de esa detección, Ellison propuso una reconfiguración del sistema tributario. Sostuvo que, dado que los gobiernos gravan principalmente la producción, convendría pasar de gravar el trabajo humano a gravar el valor agregado que genera la actividad robotizada a través del IVA. En ese marco, el ingreso universal por producto sería financiado con el valor añadido que aportan las máquinas.
El directivo aclaró que este escenario no es inmediato y que la transición tomará más de una década. Afirmó que, con herramientas y sistemas adecuados, la IA puede hacer a las personas “mucho más productivas” y, en consecuencia, contribuir a que la sociedad sea más saludable y próspera.
Ellison también anticipó avances médicos derivados de la IA, mencionando que podrían desaparecer la mayoría de los cánceres en un plazo estimado de cinco a diez años, lo que refuerza su mensaje sobre el impacto positivo de la tecnología en distintos frentes.
La propuesta de un ingreso universal financiado por IA no goza de apoyo unánime fuera del sector tecnológico. En mayo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó un informe en el que cuestionó la idea de que una renta básica universal financiada por el gobierno sea la respuesta adecuada ante el impacto de la IA en el empleo. El organismo señaló dudas sobre dos premisas comunes entre líderes tecnológicos: que la IA devastará los mercados laborales y que los aumentos de productividad impedirán efectos inflacionarios; subrayó que ambas afirmaciones son empíricamente débiles y que la segunda no es una consecuencia automática de la primera.




