La noche del miércoles, en el Tropicana Field de Tampa, los Milwaukee Brewers derrotaron 4-1 a los Rays y se coronaron campeones de la Serie Mundial 2026, un logro que la ciudad de Milwaukee esperaba desde que la franquicia llegó a Wisconsin hace más de medio siglo.
La serie fue prácticamente favorable a los cerveceros desde el inicio: llegaron al cuarto encuentro con una ventaja de 3-0, pero Tampa Bay forzó una victoria en 12 innings por 4-3 para evitar la barrida. Al día siguiente, Milwaukee no dejó dudas y cerró el campeonato con el triunfo final.
La historia de la franquicia se remonta a 1969, cuando se fundó en Seattle como los Pilots y un año después se trasladó a Milwaukee. Su única aparición previa en la Serie Mundial fue en 1982, cuando cayó frente a los Cardenales de San Luis en siete juegos; la Nieder fue el último cruce por el trofeo en la ciudad durante más de cuatro décadas.
En ese lapso, el único antecedente de gloria para Milwaukee data de 1957, cuando los Braves —posteriormente trasladados a Atlanta— levantaron la Serie Mundial. Desde entonces, ningún equipo con sede en la ciudad había levantado el trofeo.
Christian Yelich, capitán del equipo, mostró una emoción contenida tras finalizar el encuentro. “Es el mejor sentimiento de mi vida. Toda nuestra gente está aquí. Sé que la ciudad esperó mucho, muchísimo tiempo por esto”, comentó, según recogió CBS News. “Estamos muy felices de traérselo. No puedo esperar para volver allá y celebrar”.
El picheo fue la columna vertebral del triunfo. Jacob Misiorowski, de 24 años y doble convocado al All-Star, inició el desafío con 5⅔ innings sin carreras permitidas y apenas dos hits en contra. Tuvo que abandonar el juego por un calambre en la pantorrilla derecha y recibió una ovación de pie de la afición de Milwaukee, que ocupaba las tribunas detrás del dugout visitante. Misiorowski cerró la Serie con un ERA de 0,84 en dos salidas, ambas victorias; en el partido inaugural del campeonato ya había permitido una carrera en cinco innings.
Además de su rendimiento en el box, Misiorowski dejó una marca de velocidad: lanzó la primera bola del certamen a 103,5 millas por hora (166,5 km/h). En el quinto encuentro, abrió con una serie de doce rectas consecutivas entre 100,9 y 103 mph.
El cierre del juego estuvo a cargo del bullpen: JoJo Romero retiró a dos outs, Abner Uribe hizo otros dos, y el cerrador Trevor Megill completó las dos innings finales. Megill cerró con un rodado a segunda base y celebró junto a sus compañeros en el montículo.
En el rubro ofensivo, Cooper Pratt fue la figura del quinto juego. El debutante en las Grandes Ligas, que llegó a la liga en junio de este año, conectó un sencillo en el segundo inning para estirar a seis su serie de hits consecutivos, un nuevo récord para rookies en la Serie Mundial. Además aportó una sacrificio en el sexto inning.




