Franco Colapinto transitó del alivio a la frustración tras la llegada al Gran Premio de México, donde terminó en noveno lugar final de la carrera y fue sancionado con un time penalty de 10 segundos por no disminuir la velocidad con suficiente énfasis en un tramo bajo bandera amarilla. Esa decisión lo dejó fuera de los puntos y descendió hasta el 15º puesto, marcando su tercer castigo en la presente temporada por una infracción similar y reavivando el debate sobre la conducta del joven piloto argentino y, sobre todo, el margen de interpretación de los comisarios de la FIA.
El antecedente más cercano se remonta al 14 de junio, en el Gran Premio de Barcelona-Cataluña. En aquella fecha Colapinto también terminó en octava posición, pero recibió otros 10 segundos de penalización por no reducir adecuadamente la velocidad bajo bandera amarilla, lo que lo relegó al décimo puesto. Más adelante, el 23 de agosto, en Zandvoort (Países Bajos), el piloto argentino recibió un drive-through por adelantar a otro competidor en un tramo con doble bandera amarilla. Aunque relacionado con las mismas señales de alerta, fue una infracción distinta a la ocurrida en México.
Las consecuencias para su superlicencia fueron claras: un punto en Barcelona, dos puntos en Países Bajos y uno más en México. En total, suma cinco puntos en los últimos doce meses, una cifra que puede avanzar a doce y activar una suspensión de una carrera si se alcanza ese umbral dentro del periodo.
En la revisión de México, los comisarios examinaron registros de posicionamiento, telemetría, comunicaciones por radio y las imágenes de la cámara a bordo. Alpine presentó pruebas para sustentar que Colapinto había cumplido la normativa, pero la defensa no prosperó. El veredicto determinó que el piloto no habría reducido la velocidad lo suficiente en el sector con bandera amarilla.
La controversia también pone en relieve una particularidad del reglamento: la FIA exige frenar ante una bandera amarilla, pero no establece un porcentaje único de desaceleración aplicable a todas las situaciones. Entre las referencias que pueden usar los comisarios figura que el tiempo en el sector debe ser al menos un 5% mayor que en condiciones equivalentes. Sin embargo, ese porcentaje no es una regla automática; se evalúan también la respuesta del acelerador, la presión de los frenos y las condiciones de la pista, dejando la decisión a la interpretación de los responsables.
En el caso de Colapinto, la FIA identificó la infracción y el artículo correspondiente, pero no publicó valores exactos de velocidad o deceleración que sostuvieron la conclusión, lo que complica una revisión independiente de la sanción. Además, se abrió una segunda investigación sobre un episodio en un sector con doble bandera amarilla, donde existían dudas razonables sobre si la advertencia había llegado con suficiente antelación; finalmente, se optó por no castigar ese tramo.




