Gonzalo Montiel, titular por derecha tanto en River como en la selección argentina, recibió una suspensión de tres partidos tras ser expulsado en el superclásico del último domingo. El Tribunal de Disciplina de la AFA basó su fallo en el informe del árbitro, Nicolás Ramírez, quien calificó la infracción del campeón del mundo en Qatar 2022 sobre Lautaro Blanco como juego brusco grave.

Con este castigo, el lateral no podrá disputar los encuentros de octavos y cuartos de final de la Liga Profesional. Solo podría regresar para la semifinal, si River alcanza esa instancia, ya que este martes observó desde la tribuna del estadio José María Minella el partido ante Aldosivi, en Mar del Plata.

En el club y en la propia estructura del Monumental ya preveían una sanción de tres fechas. Lo llamativo, además, es que Santiago Salle, defensor de Sarmiento, también vio la roja por juego brusco grave en el choque frente a Rosario Central, pero recibió dos fechas. En principio, la ausencia de descargo por parte de Montiel habría contribuido a que la sanción fuera mayor; asimismo, Lucas Martínez Quarta recibió una fecha, ya cumplida frente al Tiburón marplatense, y podrá volver en los octavos.

Un informe de Silvio Maverino reunió las expulsiones por juego brusco grave en lo que va del torneo. Los expulsados acumularon entre 1 y 2 fechas, y tres purgaron un partido; ocho de ellos terminaron con dos jornadas de sanción. Montiel se mantiene como excepción al haber recibido tres fechas. El antecedente más cercano que se menciona es el caso del uruguayo Franco Nicola, de Atlético Tucumán, a quien le rebajaron una fecha tras haber sido sancionado con dos.

El fallo de Disciplina no admite apelaciones para las sanciones menores a diez fechas, lo que deja al tribunal con la facultad de confirmar, modificar o incluso reducir la pena en casos puntuales. En este marco, Marcelo Mitjans, presidente del órgano, podría eventualmente actuar para ajustar el castigo.

Tras la suspensión, Montiel hizo énfasis en distintas jugadas del partido para cuestionar la consistencia de las decisiones arbitrales y el doble estándar en la aplicación de la roja. En su balance, resaltó la expulsión por la patada a Blanco y mencionó situaciones en las que, a su juicio, el árbitro aplicó criterios distintos para acciones similares. Aunque admitió que la roja fue directa por la acción sobre el rival, cuestionó la coherencia de las sanciones dentro del mismo encuentro.