A medida que se acerca el cierre de año, los empresarios empiezan a mirar hacia 2027 y suman un nuevo factor de incertidumbre: la proximidad de las elecciones presidenciales. En el sector privado anticipan volatilidad financiera y la necesidad de cubrirse ante posibles cambios, aunque coinciden en que el Gobierno llega con más herramientas para hacer frente a las turbulencias que en el proceso electoral anterior.

La cautela no se limita a lo político y lo financiero; también pesa la duda sobre la evolución de la actividad económica. No se percibe una expectativa de crecimiento significativo para el año próximo y persiste la preocupación por la debilidad de la demanda, especialmente en las manufacturas.

“Se espera volatilidad el año que viene y todos buscarán resguardarse, pero el Gobierno tiene más herramientas que la elección pasada”, comentó un empresario industrial durante un foro organizado por Abeceb.

Otra voz del sector privado señaló que el incremento del riesgo país responde, en gran medida, a factores internos. “Es por nuestra propia política”, afirmó, y descartó que episodios en Estados Unidos o en Brasil modifiquen sustancialmente las perspectivas locales.

La lectura de los empresarios coincide con Mariana Camino, de Abeceb, quien indicó que las proyecciones de actividad para este año se revisaron a la baja. El crecimiento del PIB se ubica en torno al 1,2%, lejos del 4% que se manejaba a comienzos del año.

“Se complicó la inercia inflacionaria y la volatilidad inducida por las elecciones; la recuperación de la actividad vinculada al mercado interno es más lenta de lo esperado, se discute un trimestre de recesión, pero hay señales de mejora: cayó la mora, creció el crédito y algunas actividades muestran repunte. Hay fundamentos para sostener una visión positiva, aunque no al ritmo que se pensó al inicio”, explicó Camino.

Respecto a la capacidad del Gobierno para gestionar las tensiones, Camino afirmó que la administración llega mejor posicionada: estabiliza el tipo de cambio, mantiene un superávit y obtiene financiamiento, sin que le sobren herramientas, pero con más margen para enfrentar volatilidades que en la elección pasada.

No obstante, esa mayor capacidad de contener shocks no implica, por sí sola, un ascenso significativo de la economía. El sector privado considera que las recientes medidas anunciadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, tendrán un impacto limitado para impulsar la actividad.

“Los anuncios de Caputo funcionan más como señales, sin alterar de modo relevante el dinamismo de la actividad interna”, concluyó un ejecutivo, dejando en claro que la economía podría seguir creciendo a un ritmo moderado, dependiendo de otros factores internos.