La lectura que propone el economista e analista internacional Javier Timerman es que la respuesta de los mercados a la derrota de un candidato republicano no siguió el guion habitual de caídas globales. En diálogo con Infobae al Amanecer, Timerman sostuvo que la ausencia de sobresaltos financieros responde a que el resultado ya estaba contemplado y a la expectativa de un Congreso dividido.
Según el especialista, los inversores apostaron a la combinación de un desenlace previsible y a un probable reparto de poder entre una presidencia republicana y un Congreso dominado por los demócratas. “Cuando los republicanos pierden, a menudo los mercados globales recortan posiciones”, indicó, aunque aclaró que en este caso no se observó esa caída por dos motivos clave.
El primero es la anticipación de la derrota de Trump. El segundo se vincula con el cuadro institucional que quedó planteado: un Congreso con mayoría demócrata y una presidencia republicana, lo que, en la jerga política de Estados Unidos, se conoce como gridlock o estancamiento.
Timerman explicó esa idea para ilustrar el efecto sobre la agenda gubernamental. En esa dinámica, no habría avances intensos de políticas: “el Congreso no podría aumentar el gasto porque el presidente lo vetaría, y, por otro lado, el presidente no podría bajarle impuestos porque el Senado no se los aprobaría”. En su visión, este equilibrio forzado reduce la capacidad de impulsar cambios de alto impacto.
En ese marco, el analista sostuvo que la necesidad de acuerdos entre la Casa Blanca y el Capitolio tiende a frenar la iniciativa estatal, lo cual, en la opinión de muchos inversores, puede resultar favorable al dejar un mayor grado de certidumbre y menos intervención directa en la economía.
Bajo esa lectura, la derrota de Trump no generó una alarma inmediata en los mercados globales, que se movieron en positivo. No obstante, Timerman advirtió que la dinámica internacional no se traslada de forma automática a Argentina: los shocks externos pueden impactar al país con una intensidad distinta.
“Nos encontramos ante una coyuntura en la que episodios externos, como la derrota de Bolsonaro o de Trump, suelen impactar a Argentina de manera particular y, a veces, de forma más contundente que a otros países”, afirmó el especialista.
Por último, aclaró que la caída de Trump por sí sola no implica un cambio decisivo en la relación bilateral ni en eventuales ayudas financieras. Aunque la evolución de la relación entre Estados Unidos y Latinoamérica es un factor relevante, el experto señaló que no debe esperarse un giro abrupto derivado únicamente de este resultado.




