Un informe reciente de Economía & Energía (E&E), la consultora liderada por el economista Nicolás Arceo (ex vicepresidente de YPF), evalúa cómo el conflicto en Medio Oriente incidió en los precios de los combustibles a nivel global.
Durante el periodo analizado, el precio de la nafta en Argentina avanzó un 16% medida en dólares. En el mismo lapso, Europa registró un alza del 21%, Brasil un incremento del 3%, y el promedio de América Latina se ubicó en 9%. En conjunto, la radiografía muestra un crecimiento regional con variaciones significativas entre mercados.
En cuanto al gasoil, la dinámica fue parecida: en Argentina el precio del diésel escaló un 20% en el periodo, frente a un aumento del 15% en América Latina, 31% en Europa y 69% en Estados Unidos. El contraste entre Estados Unidos y el resto del mundo es el más marcado: la nafta en ese país subió 51% entre febrero y septiembre, impulsada por la mayor traslación de costos al precio minorista y por un incremento del margen de refinación; el índice de precios de la nafta en EE. UU. alcanzó 156 puntos en septiembre, con base 100 en enero.
Brasil, por su parte, mantuvo una trayectoria de menor salto: la nafta subió 3% y el gasoil 14%. La forma en que se mantuvo la estabilidad se vincula a una batería de medidas gubernamentales, que incluyeron subsidios financiados con el impuesto a la exportación de petróleo y una reducción temporal de los gravámenes a los combustibles.
Entre los hallazgos de la comparación regional, Argentina quedó situada en un punto intermedio: el incremento local ocurrió con moderación respecto a EE.UU. y, al mismo tiempo, fue superior al promedio latinoamericano. Esta moderación relativa se explica por la estrategia de buffer adoptada por YPF, que luego replicó el resto de la industria. El mecanismo consiste en que la empresa absorbe parte del aumento internacional del crudo sin trasladarlo de inmediato al precio en los surtidores; cuando la cotización internacional se normalice, las petroleras mantienen los precios y recuperan lo adelantado.
Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, explicó la estrategia ante inversores de Wall Street durante la conference call de resultados trimestrales. Según su lectura, la demanda de nafta y gasoil mostró elasticidad cuando se aplicaron alzas, lo que llevó a la conclusión de no poder trasladar más incrementos. A modo de ajuste, lo que se actualiza de forma directa son los impuestos a los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC), además de los cambios en el precio de los biocombustibles.




