El presidente argentino, Javier Milei, ya está en Madrid para participar de la XXX Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de gobierno, que se celebra en la capital española los días 4 y 5 de noviembre. Milei fue el último en arribar: aterrizó en la base militar de Torrejón de Ardoz cerca de las 17:00, hora local, y figura entre los primeros en emprender el regreso.
Según la planificación oficial, Milei emprenderá el vuelo de vuelta a Buenos Aires el miércoles por la noche y tiene previsto aterrizar en Argentina el viernes por la mañana, dos días antes de la visita oficial del Papa León XIV.
Esta será la primera participación del mandatario argentino en una cumbre iberoamericana, que se esperaba con alto voltaje. El encuentro pierde algo de intensidad por la ausencia de Lula Da Silva, un blanco frecuente de las críticas de Milei, y también se verá escasa la presencia de otros actores regionales que suelen marcar la dinámica de la reunión.
Entre los destinatarios habituales de las palabras ásperas del presidente argentino figura el jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, quien ejercerá de anfitrión de la cumbre. Sánchez había sido señalado por Milei en otros contextos, y este evento lo tendrá como protagonista local.
En su último paso por Madrid, hace unas semanas, Milei dejó una estela de polémica y críticas dirigidas tanto a Sánchez como a la prensa de Argentina y de España. En esta oportunidad, su agenda oficial no contempla encuentros con otros líderes fuera del marco de la cumbre, salvo un encuentro no oficial con el dirigente de Vox, Santiago Abascal, de quien Milei ya mantiene relación personal y con quien había intentado conversar en persona durante la visita previa; la reunión anterior ocurrió por videollamada cuando Abascal estaba de precampaña en el norte del país.
La agenda oficial difundida por la Oficina de la Presidencia de Argentina indica que Milei no participará de la inauguración oficial ni de la cena de gala que ofrece el rey Felipe VI. Su única actividad programada para hoy, según la Casa Rosada, es el encuentro con Abascal.
El cierre de la cumbre está previsto para el jueves 5, con el pleno de los mandatarios y la aprobación de una declaración conjunta. En Madrid se observa cautela sobre lo que pueda aportar Milei, aunque fuentes del Gobierno español sostienen que el foro iberoamericano es amplio y admite diversas perspectivas dentro de un marco de respeto. El canciller español, José Manuel Albares, reconoció las diferencias ideológicas en la mesa, y el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, insistió en que, a pesar de las discrepancias, los debates se manejan con elegancia y sin que “la sangre llegue al río”.




