El Gobierno confirmó que el canciller Pablo Quirno viajará a Estados Unidos para asistir a la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G20, que se desarrollará en Atlanta entre el viernes 30 y el sábado 31 de octubre. El encuentro estará presidido por el secretario de Estado de ese país, Marco Rubio, y contará con la participación del ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira.
Brasil ya avisó que Vieira formará parte de la cumbre, mientras que desde Argentina ratificaron la intención de que Quirno viaje, aunque aún no se terminó de delinear una agenda bilateral definitiva. La cercanía temporal entre ambos eventos abre la posibilidad de un contacto entre los dos cancilleres tras el episodio vinculado a Flávio Bolsonaro, quien viajó hacia Miami pasando por la Argentina.
Ninguna de las administraciones confirmó hasta el momento que haya solicitado formalmente una reunión para tratar la situación del senador brasileño.
La cumbre se produce en un contexto en el que Bolsonaro había agradecido públicamente a Milei y a Donald Trump por la llegada a Estados Unidos. En una carta difundida desde Miami, el dirigente elogió la valentía y el respeto por la legalidad del presidente argentino y agradeció al mandatario estadounidense por recibirlo junto a su familia. Desde la Casa Rosada no se dio una respuesta institucional a esas declaraciones ni se aclaró la intervención que habría brindado la gestión argentina durante el traslado.
La misiva de Bolsonaro mostró modificaciones respecto de su versión inicial: dejó de presentarse como el “presidente electo” para referirse a sí mismo como líder del país, aunque sostuvo que ganó las elecciones. También se corrigió una versión con una inscripción incorrecta en el escudo de Brasil, y el asesor presidencial Santiago Caputo publicó la versión corregida en la red social X.
Bolsonaro insistió en sus denuncias de fraude en el balotaje frente a Lula, sin aportar pruebas, y afirmó que continuará llevando la oposición desde Estados Unidos. La modificación de la carta no implicó reconocimiento del resultado ni abandono de sus cuestionamientos hacia las autoridades.
Por su parte, Trump afirmó que su administración autorizó la entrada del senador, aseguró que no buscará intervenir en la controversia brasileña y cuestionó nuevamente las circunstancias de las elecciones. Su declaración reconoce la autorización, pero no confirma coordinación operativa con Argentina ni la concesión de asilo político.




