En Leipzig, a los 38 años, murió el compositor Félix Mendelssohn. Su legado musical fue objeto de controversia incluso tras su muerte, debido al panfleto antisemitista El judaísmo en la música, de Richard Wagner, publicado en 1860. Entre sus obras destacan cinco sinfonías, el concierto para violín, dos conciertos para piano, la música incidental para Sueño de una noche de verano y la obertura Las Hébridas.

En Luxor, Egipto, el arqueólogo inglés Howard Carter encontró la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes, conservada en perfecto estado. Tutankamón, que gobernó Egipto hasta los 18 años, falleció alrededor de 1300 a. C., y su tumba es considerada uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de la historia. Tras el descubrimiento, se habló de una posible “maldición de los faraones” debido a la serie de muertes de personas vinculadas al hallazgo. La más famosa fue la de Lord Carnarvon, financista de Carter; sin embargo, la muerte del arqueólogo, ocurrida 17 años después, terminó alimentando la desconfianza en esa teoría.

Ese mismo día murió Gabriel Fauré, compositor francés de 79 años. Entre sus obras más destacadas se cuentan el Requiem, Pelléas et Mélisande y la Pavana, piezas que alcanzaron gran popularidad.

A los 69 años dejó de existir en Bahía Blanca el ensayista argentino Ezequiel Martínez Estrada. Nacido en 1895 en San José de la Esquina, Santa Fe, integró la generación que apoyó la Revolución Cubana. Entre sus textos más conocidos figuran Radiografía de la Pampa, La cabeza de Goliat y Muerte y transfiguración de Martín Fierro.

En el plano futbolístico, Juan Carlos Cárdenas convirtió un remate desde fuera del área para vencer al arquero del Celtic de Glasgow y otorgar a Racing Club la primera Copa Intercontinental para el fútbol argentino y para el club. Fue el desdoblante de una serie definitoria tras la victoria escocesa 1-0 en Glasgow; bajo la conducción de Juan José Pizzuti, Racing sumó 39 partidos invicto y levantó el campeonato de 1966 y la Libertadores de 1967.

Comenzó la crisis de los rehenes estadounidenses en la embajada de Teherán, cuando 52 personas fueron tomadas como captivas por estudiantes iraníes. La retención se prolongaría por 444 días. Irán exigía la entrega del Sha, depuesto en la revolución de 1979, y la gestión de Jimmy Carter se vio afectada por la dificultad de avanzar en las negociaciones, además de un fallido intento de rescate. El Sha murió en El Cairo, y la popularidad de Carter cayó de cara a la derrota frente a Ronald Reagan en 1980. Los rehenes fueron liberados el 20 de enero de 1981, cuando asumió el nuevo presidente. Años después se supo de la operación de la CIA para evacuar a seis diplomáticos que el día del asalto permanecían en la embajada.