En un día histórico para Mercedes, George Russell vivió la otra cara del festejo. La escudería alemana celebró el logro de Kimi Antonelli, quien se consagró como el campeón más joven de la Fórmula 1, mientras el británico, de 28 años, lidiaba con la poca fiabilidad de su monoplaza y cerró la carrera en sexto lugar, con la cabeza baja y sin sumarse a la algarabía de sus compañeros. No habló ante los medios y se apartó de las celebraciones que rodearon al triunfo del joven piloto italiano. Recién al día siguiente, ya lejos del desenlace, optó por compartir un mensaje en sus redes sociales que dio cuenta de su sentir.

En su publicación, Russell describió que la temporada empezó como esperaba, aunque rápidamente se vino abajo por la combinación de mala suerte y resultados insuficientes. Aseguró que, por primera vez en su carrera, tuvo más días malos que buenos y que fue un desafío constante recuperarse semana a semana, con momentos de confusión. Aun así, dejó claro que dejó todo en la pista y dejó en claro que 2026 no estaba destinado a ser su año.

El joven compañero aseguró, además, que quería felicitar de forma sincera a Antonelli por una campaña “absolutamente increíble” y afirmó que merece el título. En su cierre, agradeció al equipo por haber construido el coche y la unidad de potencia que destacaron durante la temporada, destacando el esfuerzo colectivo que permitió devolver a Mercedes a la elite tras años difíciles.

Russell expresó su compromiso para las próximas pruebas y para la próxima temporada: dará todo para recuperar el rendimiento que ha mostrado a lo largo de su trayectoria y espera que la suerte vuelva a acompañarlo. Cerró agradeciendo el apoyo recibido.

Contexto de fondo: tras años a la sombra de Lewis Hamilton, quien decidió cambiar de rumbo hacia Ferrari a principios del año pasado, Mercedes parecía encaminarse a recuperar protagonismo en 2026. La campaña arrancó prometedora para Russell, con victoria en Australia y un segundo lugar en China —incluida una victoria en sprint— que lo situaron como líder del campeonato. Sin embargo, Antonelli fue creciendo y marcó el ritmo con cinco victorias consecutivas entre China y Mónaco, posicionándose como favorito al título y complicando los planes del resto. En ese escenario, el salto de calidad de Antonelli contrastó con la frustración de Russell, que no consiguió consolidar la ventaja esperada.