La llegada del presidente Javier Milei a la Noche de Celebración por Israel, evento comunitario que entregó el reconocimiento Gratitud, se vivió con tensión en el barrio porteño de Boedo. Justo frente a la Iglesia Visión de Futuro, un grupo de vecinos autoconvocados y peatones se reunió en la calzada para manifestar su rechazo, mientras la comitiva presidencial ingresaba al lugar.
Dentro del auditorio se desarrollaba un clima protocolar propio de la jornada, pero en la vereda la escena era completamente distinta. Entre cánticos y arengas, los manifestantes dirigieron insultos hacia Milei, acompañados de críticas a la situación económica del país. Las imágenes de la protesta fueron grabadas por residentes con sus celulares y rápidamente circularon en redes sociales.
El episodio dejó en claro el contraste entre el reconocimiento institucional que otorgaba la ceremonia y el repudio mostrado por parte de quienes se encontraban fuera del recinto. En la mañana del evento, Milei participó de la actividad previa a su viaje a España, donde tenía previstas reuniones y compromisos internacionales vinculados a su agenda exterior.
La presencia de manifestaciones al exterior de actos oficiales ya había sido señalada en otras oportunidades, especialmente cuando la seguridad permite que el mandatario se exponga a muestras de protesta fuera de los perímetros de seguridad. En la retirada, la tensión se mantuvo: los autoconvocados continuaron increpando al mandatario y a los vehículos oficiales, lo que obligó a la policía a desplegar un operativo para facilitar la salida de la caravana.
La custodia montó un dispositivo específico para agilizar el retiro de los vehículos blindados, mientras los manifestantes permanecían en las inmediaciones. Las imágenes del hecho siguieron circulando en redes, subrayando la diferencia entre el reconocimiento dentro del evento y las críticas expresadas en la calle.




