A partir de mediados de 2026, las entidades iniciaron una flexibilización de las condiciones para la aprobación de créditos hipotecarios, tras varios trimestres de restricciones marcadas por tasas de interés que superaban el 10%. Aunque la oferta se recupera, la demanda continúa débil y los ingresos de las familias emergen como uno de los obstáculos principales para que el sector vuelva a crecer.
La conclusión proviene de la Encuesta de Condiciones Crediticias del Banco Central (BCRA) correspondiente al tercer trimestre de 2026. El informe muestra un giro respecto de buena parte de 2025, cuando las entidades endurecían requisitos y elevaban las tasas, endurecimiento que se reflejaba, entre otros aspectos, en mayores exigencias de scoring.
Un análisis de la consultora Empiria, a partir de los datos del BCRA, indica que la falta de fondos dejó de ser el principal freno para el otorgamiento de hipotecas y que las perspectivas económicas y el riesgo crediticio pasaron a ocupar un lugar central en la toma de decisiones.
Este cambio se da en un contexto en el que el Gobierno continúa con las licitaciones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES, destinadas a que los bancos obtengan recursos para financiar créditos para vivienda.
En el segundo trimestre de 2025, el 56,3% de las entidades encuestadas había endurecido las condiciones para otorgar préstamos, uno de los porcentajes más altos de ese periodo.
En el tercer trimestre de 2026, los requisitos para aprobar hipotecas mostraron una flexibilización notable, con un Índice de Difusión (ID) positivo del 22%. Sin embargo, no todos los rubros avanzaron en la misma dirección: los márgenes que cobran los bancos sobre su costo de financiamiento mostraron una mayor apertura (ID 16,9%), y también se observaron condiciones más favorables en los montos máximos otorgados (ID 12,1%).
Por el contrario, los plazos de devolución adoptaron una postura más restrictiva, con un índice negativo del 11,5%.
En síntesis, los bancos comenzaron a estar más predispuestos a conceder préstamos y a financiar montos mayores, pero siguen mostrando cautela respecto a plazos largos. Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que, en ese trimestre, la liquidez de las entidades cayó al mínimo en importancia como factor de restricción (puntuación 1 en una escala de 1 a 3). En contraposición, las perspectivas económicas y el riesgo crediticio ganaron peso como condicionantes centrales para el acceso a créditos hipotecarios.




