En el marco del evento anual de la Unión Industrial Argentina (UIA), el ministro de Hacienda, Luis Caputo, presentó un paquete de cuatro medidas destinado a reactivar la actividad y apoyar a las empresas, especialmente las pequeñas y medianas. El contexto es complejo para el sector, que registra una caída de la actividad del 7,4% desde noviembre de 2023. Las iniciativas apuntan a alivios para pymes, cumplir con obligaciones ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y facilitar financiamiento para un segmento específico.
Las cuatro medidas anunciadas fueron las siguientes: primero, la suspensión de embargos, con la idea de evitar que las empresas con dificultades se vean golpeadas por recuperos forzados; segundo, la posibilidad de ampliar el plan de pagos ante ARCA hasta 18 cuotas para regularizar deudas; tercero, la agilización de las devoluciones de saldos a favor vinculados a exportaciones; y cuarto, la implementación de créditos a tasa fija del Banco Nación Argentina (BNA) para la compra de automóviles.
Analistas consultados por Infobae recibieron con cierta cautela el anuncio: ven en el paquete una señal positiva de intervención estatal para contener problemas de liquidez, pero advierten que, por sí solo, no alcanzará para revertir el estancamiento económico. La expectativa está puesta en que estas herramientas se complementen con medidas adicionales que permitan sostener un impulso sostenido, especialmente con el ruido electoral acercándose.
El director asociado de EcoGo, Sebastián Menescaldi, subrayó que la mayor parte de las propuestas busca impedir un deterioro mayor en la situación de las empresas, priorizando a aquellas que no pueden afrontar sus obligaciones para evitar que les caigan embargos. En su lectura, la suspensión de embargos hasta mayo de 2027 forma parte de un conjunto de herramientas orientadas a ganar margen para las firmas más golpeadas.
Sobre el tema de financiamiento, Menescaldi destacó que acelerar las devoluciones de saldos a favor por parte de ARCA podría aliviar restricciones de tesorería en firmas con menor acceso a crédito. En lo que respecta a los créditos prendarios, el economista reconoció su potencial para activar un segmento específico, aunque planteó dudas sobre el destino final de esos préstamos y su relación con la producción local: aún no está claro si se destinarán a proyectos de producción nacional o a bienes importados, cuestión que influye en el impacto real sobre la economía productiva.
En síntesis, los economistas coinciden en que el paquete representa una señal de intervención para contener la desaceleración, pero destacan la necesidad de más medidas y de definiciones claras sobre la orientación de ciertos instrumentos para que el efecto sea realmente significativo.




