El riesgo país elaborado por JP Morgan cedió 30 puntos básicos y quedó en 895 puntos básicos,representando una caída del 3,2%. Este descenso se apoya en el rebote observado hoy en los bonos soberanos en dólares: el Bonar AL29D sube alrededor de 0,9%, while el AE38D cede 0,6% y los Globales GD46D avanzan 0,9%.
Aun con la mejora cotidiana, el indicador se mantiene en niveles similares a los de octubre del año pasado, cuando superó los 1000 puntos en la previa de las elecciones legislativas. En los primeros días de noviembre escaló 108 puntos (+13,7%), y en lo que va del año acumula una suba de 324 puntos (+56,7%).
En el plano de ADRs en la Bolsa de Nueva York, las acciones argentinas muestran ligeras subas en línea con los principales índices de Wall Street. Tenaris lidera con un incremento de 4,3%, Irsa avanza 2,9%, Loma Negra sube 2,3% y Cresud +2,3%. Globant, en cambio, acusa una caída de 4,3%.
El Merval, por su parte, apunta al alza y sube 0,6% hasta las 85.103 unidades, lo que equivale a US$51, con una ganancia de 1,2%. Entre los mayores avances se destacan Irsa (+3%), Metrogas (+3%) y Loma Negra (+2,5%), mientras Ternium cede 2%.
Para Fernando Baer, economista de Quantum, se observa un “mejor clima internacional” que se está calmando respecto de ayer y que favorece la toma de posiciones. El ETF de mercados emergentes EMB sube 0,2% en la sesión. Por su parte, Gustavo Ber, de Estudio Ber, señala que la incertidumbre electoral sigue pesando fuertemente sobre las valuaciones.
Ayer, los principales índices bursátiles de Estados Unidos registraron su peor jornada desde abril de 2025, tras el temor de que el nuevo Congreso endurezca restricciones a la construcción de centros de datos e frene inversiones en infraestructura tecnológica. Portafolio Personal Inversiones (PPI) explicó que esa “sangría” se dio por ese contexto, afectando a los activos argentinos, con caídas de entre 2,3% y 3,3% en los Globales y una caída de 4% en el MSCI Merval. Los analistas atribuyen este desfase a un peso creciente de factores locales en las valuaciones.
De cara a las elecciones de 2027, el mercado ya empieza a incorporar dudas sobre cuánta solvencia política tendrá el Gobierno para sostener su programa económico. Esa incertidumbre explicaría, en parte, por qué, a pesar de cierto respiro internacional para la deuda emergente, a los Globales les cuesta recuperar terreno y el riesgo país continúa bajo presión.




