La reunión de jefes de Gobierno de la Commonwealth, que se llevó a cabo del 1 al 4 de noviembre en Antigua y Barbuda, intensificó la conversación sobre las consecuencias de la esclavitud y la responsabilidad histórica de las potencias coloniales. El Gobierno británico confirmó su disposición a entablar un diálogo, pero dejó en claro que no habrá pagos de reparaciones económicas. Los países caribeños sostienen que la cooperación internacional no puede sustituir las demandas de justicia reparadora.

Según la información difundida tras la cumbre en Antigua y Barbuda, Londres aceptó abrir un canal de diálogo con los países del Caribe sobre las secuelas de la trata transatlántica de africanos esclavizados. Aunque representa un avance diplomático para la región, persisten diferencias respecto al alcance de las posibles reparaciones. El gobierno británico propone orientar las conversaciones hacia una disculpa formal y la implementación de medidas de cooperación, sin contemplar pagos compensatorios.

La discusión tiene raíces históricas profundas. El Caribe estuvo entre los principales territorios sometidos al sistema esclavista británico. Antigua y Barbuda permaneció bajo dominio británico hasta 1981 y su economía dependía de la plantación azucarera y del trabajo forzado de personas esclavizadas. La abolición no reparó los daños causados por ese régimen; mientras los antiguos propietarios recibieron indemnización del Estado por la supuesta pérdida de propiedad, las personas esclavizadas no obtuvieron compensación. Para los países de la región, las desigualdades actuales deben analizarse a partir de ese legado. El impulso regional es liderado por CARICOM, la agrupación que coordina políticas entre los países caribeños.

El primer ministro británico, Andy Burnham, afirmó la voluntad de avanzar hacia una disculpa formal, pero reiteró la negativa a reparaciones económicas. Anunció, además, 40 millones de libras esterlinas para infraestructura en el Caribe durante los próximos tres años y planteó explorar mecanismos de reestructuración de deuda. Sin embargo, para las autoridades y organizaciones que impulsan el reclamo, la cooperación económica no equivale a reparar las violaciones históricas ni a sustituir el reconocimiento de responsabilidades derivadas de la esclavitud.

La respuesta de los países caribeños fue rápida. En una entrevista con CNN, la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, señaló que el diálogo representa un paso adelante, pero advirtió que las reparaciones van mucho más allá de una compensación monetaria. También subrayó la necesidad de enfrentar la afrofobia, las desigualdades históricas y las estructuras de pensamiento que todavía sostienen jerarquías raciales. El anfitrión de la reunión y primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, dio muestra de la relevancia de mantener este debate en el centro de la agenda regional.