El diputado nacional Eduardo Valdés, referente de Unión por la Patria en la Ciudad de Buenos Aires y ex embajador argentino ante la Santa Sede, pidió que el encuentro entre figuras políticas en el Palacio Libertad, programado para este domingo con motivo de la visita del Papa León XIV a la Argentina, no se reduzca a una imagen institucional aislada. Según él, ese momento debería convertirse en una muestra de convivencia que luego se mantenga en la práctica, morelamente con la idea de sostener ese pulso de unidad.
Valdés remarcó que el Papa puede desempeñar un rol positivo al facilitar un clima de diálogo entre sectores que se encuentran en franca disputa. En ese marco, recordó sus vivencias con los papas Juan Pablo II y Francisco y dijo que la agenda política de la Argentina debería priorizar la dignidad humana frente a los avances de la inteligencia artificial.
La delegación que participará en la reunión en el Palacio Libertad incluirá diputados, senadores, la vicepresidenta Victoria Villarruel y representantes de distintos sectores políticos y sociales. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, dispuso que los legisladores de los diferentes bloques viajen juntos en una combi. A los invitados se les envió un correo electrónico con el código de vestimenta y la indicación de asistir acompañados por sus cónyuges.
Para Valdés, la presencia conjunta de representantes de todo el espectro político podría constituir una señal de convivencia, “primero mostrar unidad ante la presencia del Papa y después darle continuidad”. Además, subrayó la importancia de evitar provocaciones en las redes sociales durante esa jornada.
Durante la entrevista, el exembajador rechazó la idea de que la Argentina esté condenada a la violencia política. Afirmó que, en el país, convive en paz y llamó a no permitir que la belicosidad externa se filtre en el debate interno. En ese marco, recordó que Carlos Menem fue presidente y que su exesposa, Zulema Fátima Yoma, era musulmana, al igual que sus hijos, y sostuvo que fue una etapa de gran cercanía con Occidente y Estados Unidos.
Valdés narró también su experiencia como embajador ante la Santa Sede: cada miércoles llevaba a un grupo de unos 60 argentinos para saludar al Papa Francisco. Según relató, Francisco saludaba a unas 2.000 personas en esas jornadas, y los últimos de la fila pertenecían al grupo argentino vinculado a monseñor Guillermo Karcher. El Pontífice valoraba ese contacto popular como una fuente de renovación de energía.




