Sandra combina medicina del deporte y neurociencia para mirar de frente los escenarios de alta demanda. Con más de 25 años en la medicina del deporte, hace más de dos décadas fundó el primer Centro de Neurociencia Aplicada al Deporte y, desde hace 11 años, se dedica de forma exclusiva al fútbol profesional. Su tesis central es que componentes como la atención, el foco, la concentración y la gestión del estrés pueden entrenarse, no son rasgos fijos.

La idea de fondo es que el alto rendimiento es una escuela para enfrentar la incertidumbre, un terreno que exige adaptabilidad: en el deporte, el rival no siempre se puede predecir y las condiciones climáticas pueden variar. Un ejemplo clásico: no es lo mismo jugar bajo lluvia que en seco; de local, el césped puede regarse para favorecer un juego ofensivo, y de visitante, las condiciones pueden ser distintas para trabar el propio plan.

Ese mismo entramado de variables y cambios constantes se refleja, dice, en la logística y el comercio exterior: múltiples factores, baja previsibilidad y la necesidad de anticipar posibles escenarios para ajustarse en tiempo real. En ese marco, el cerebro percibe la presión y debe responder con estrategias de control emocional y concentración sostenida.

Para ella, el requisito clave para sostenerse en ese entorno es una motivación intensa, un impulso por rendir en espacios de alta exigencia. “El alto rendimiento es, por definición, un lugar incómodo”, resume. La comodidad, insiste, no es aliada; convivir con la incomodidad es el primer paso para avanzar.

Su trayectoria demuestra que el cerebro es entrenable y que puede aprender a lo largo de toda la vida, no solo para competir sino para gestionar mejor bajo presión. No se reduce a dominar habilidades físicas: la atención sostenida y la regulación del estrés pueden mejorar el rendimiento en cualquier profesión que opere bajo incertidumbre.

En su historia personal, la resistencia inicial fue marcada: durante los dos primeros años no se acercaron deportistas, hasta que apareció un caso exitoso que abrió puertas y permitió acercarse a Las Leonas. A partir de ahí, la neurociencia aplicada al deporte fue ganando terreno en el país.

Cuando la atención debe abarcar también mercados lejanos, como China, hoy proveedor natural, es necesario ajustar horarios y rutinas para seguir el ritmo de la demanda internacional.