En Asunción, la situación alrededor de Ueno Bank evocó recuerdos de la crisis financiera argentina de hace 25 años, cuando un corralito dejó a miles sin acceso a su dinero. Por ahora, la atención está centrada en la sede de Ueno Bank, que fue cerrada de forma preventiva por el Banco Central del Paraguay (BCP) ante reportes de falta de respaldo suficiente para cubrir el movimiento operativo de la entidad. A raíz de ello, ahorristas y trabajadores se enfrentaron con fuerzas de seguridad que cercaron el edificio.
El presidente paraguayo, Santiago Peña, tardó casi 12 horas en habilitar un mecanismo para brindar certezas sobre los fondos de los ahorristas. Mediante su cuenta de Twitter, primero anunció que Carlos Carvallo dejaba de ser titular del BCP y luego adelantó que el Congreso debatiría una ley para autorizar el uso del Fondo de Garantía para iniciar el pago inmediato a los ahorristas. En la víspera, las protestas continuaban reclamando la renuncia de Peña. Paralelamente, el total del directorio de la entidad había sido detenido por orden judicial y la oposición insinuaba la posibilidad de iniciar un juicio político contra el mandatario.
Ueno Bank nació como una financiera que creció rápidamente hasta convertirse en un banco digital con una base de clientes muy amplia. También captó depósitos públicos y fondos del Instituto de Previsión Social (IPS), la entidad que administra las jubilaciones. Según distintos medios paraguayos, el IPS mantenía inversiones por unos 355 millones de dólares en Ueno, lo que representaba alrededor del 9% de su cartera total.
El crecimiento acelerado de la entidad llevó a que se convirtiera en uno de los principales auspiciantes de clubes de fútbol como Cerro Porteño y Olimpia, además de tener vínculos con la Conmebol. En Paraguay también se mencionan conexiones entre Ueno y el propio gobierno de Peña.
Con el avance del desarrollo, comenzaron a emerger filtraciones sobre datos y memorándums de la Superintendencia de Bancos que señalaban “excesos” en autopréstamos realizados a través de empresas vinculadas al Grupo Vázquez, accionista mayoritario de Ueno, y que, según la prensa, superarían la liquidez de la entidad.
Estas dudas provocaron que las autoridades analizasen la solvencia de Ueno, y el BCP constató que la entidad ya no contaba con el capital mínimo necesario para garantizarla. En respuesta, el Grupo Vázquez anunció un plan de capitalización de emergencia por 100 millones de dólares, con una primera cuota de 50 millones a realizarse en los primeros días de este mes de noviembre. Sin embargo, ese aporte no llegó a tiempo para cubrir el faltante detectado por la Superintendencia, dejándose a la entidad en una situación crítica y a la espera de definiciones que delimiten el alcance de las garantías para ahorristas y las posibles respuestas políticas.




