El equipo de River Plate arribó a Mar del Plata este miércoles por la noche, con la mira puesta en el cierre de la fase regular del Torneo Clausura, frente a Aldosivi. Entre la expectativa de los simpatizantes que aguardaban a la delegación, Gonzalo Montiel formó parte del grupo que bajó del micro.
El defensa fue expulsado en el último Superclásico y todo indica que el Tribunal de Disciplina le aplicará una sanción que superaría una jornada. A pesar de ello, el jugador conocido como “Cachete” viajó junto a sus compañeros para el encuentro que definirá la posición del equipo en la Zona B de cara a los playoffs.
A la salida del transporte, Montiel fue uno de los primeros en acercarse a los fanáticos que se concentraron frente al hotel. El lateral dejó autógrafos y se fotografió con los hinchas, que le expresaron su afecto a pesar de la roja en la Bombonera.
Con la ausencia segura de Montiel, River deberá buscar un reemplazo en la posición de titular para visitar al Tiburón. En ese marco, Leonardo Ponzio decidió que el uruguayo Giovanni González salga como lateral derecho en el estadio José María Minella.
Otro suspendido del Superclásico, Lucas Martínez Quarta, también viajó a Mar del Plata y saludó a los seguidores. De cara a la defensa, el entrenador repetirá la dupla de Lautaro Rivero y Nicolás Otamendi en el eje de la zaga, sustituyendo al “Chino” por el paraguayo o por una variante que implemente el técnico.
La situación de Montiel y Quarta se enmarca en un momento clave del semestre, cuando River necesita recomponer rápidamente la versión del equipo tras la caída frente a Boca para aspirar a quedarse con el Clausura.
“El árbitro nos condicionó. La jugada de Lautaro Blanco es similar a la mía: a él le sacaron amarilla y a mí me expulsaron”, afirmó Montiel, visiblemente molesto, al dejar la Bombonera. También cuestionó la presencia de dos penales claros a Otamendi que no fueron sancionados y señaló la falta de explicaciones del árbitro durante el partido.
Con la ansiedad puesta en Aldosivi, el plantel Millonario siguió avanzando hacia el cierre de la temporada. El micro que trasladó al equipo llegó al destino rodeado de banderas y fuegos artificiales, y los cánticos de la hinchada resonaron con la idea de dejar atrás el Superclásico y concentrarse en el tramo final del torneo.




