La sesión de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires concluyó con la aprobación, por unanimidad, de una declaración de repudio al ataque transfóbico ocurrido en los Bosques de Palermo en la madrugada del domingo anterior. La votación fusionó varios proyectos presentados en los días previos por representantes de distintas bancadas y coincidió con la difusión de imágenes del hecho en redes sociales.
El hecho que motivó la votación ocurrió cuando un grupo formado por entre 50 y 60 jóvenes y adolescentes, en su mayoría circulando en bicicleta, ingresó al parque para agredir a mujeres trans y trabajadoras sexuales que allí se encontraban. Los atacantes emplearon palos, piedras y un cono de tránsito naranja como arma, y captaron las agresiones en video para luego difundir las grabaciones acompañadas de expresiones discriminatorias. La investigación quedó a cargo de la fiscalía especializada en discriminación, Andrea Scanga, que partió de los videos publicados por los agresores y de las imágenes del Centro de Monitoreo Urbano.
Además del repudio, la Legislatura aprobó un pedido de informes dirigido al Gobierno de la Ciudad para ampliar información sobre las circunstancias del incidente. Las iniciativas fueron impulsadas por el presidente del bloque Confianza y Desarrollo (CyD), Emmanuel Ferrario, y la diputada Delfina Velázquez, entre otros. Organizaciones de la comunidad LGBT y varios legisladores exigieron que, al momento de imputar a los responsables, la Justicia aplique el agravante por odio a la identidad de género, para endurecer las penas previstas.
El discurso más cargado de emoción lo ofreció Ferrario. El legislador rechazó cualquier interpretación que minimice lo sucedido como violencia urbana genérica y sostuvo que se trata de un crimen de odio y no de un hecho aislado, sino parte de una tendencia. Para sostener su planteo, citó cifras del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBTIQ+: en 2025 se registraron 227 crímenes de odio, un aumento de más del 60% respecto del año anterior, y la Ciudad de Buenos Aires concentró, según el informe, la mitad de esos casos.
En su alocución, Ferrario también compartió aspectos de su experiencia personal como persona que forma parte de la comunidad LGBT, al recordar las sensaciones de vergüenza, de atravesar de un lado a otro la vereda para evitar el conflicto y de escuchar insultos que, según dijo, intentan normalizarse entre pares. Señaló, además, la importancia de la Educación Sexual Integral (ESI) como herramienta educativa para las nuevas generaciones.
La sesión dejó claro el consenso político en condenar la violencia y en fortalecer mecanismos para avanzar en la protección de las personas trans y trabajadoras sexuales frente a este tipo de actos.




