Colocar una lámina de aluminio detrás del router puede modificar la distribución de las ondas WiFi y, en ciertos casos, mejorar la cobertura en habitaciones concretas. Aunque parezca un truco casero divulgativo, el fundamento es técnico: una superficie metálica puede reflejar las ondas y cambiar la dirección en la que se propaga la señal.
El experimento fue realizado por investigadores de Dartmouth College, en Estados Unidos, y se publicó en 2017. La investigación estuvo liderada por la profesora adjunta Xia Zhou. El equipo trabajó con un router Netgear R700 de doble banda y diseñó reflectores empleando un algoritmo llamado WiPrint. Para fabricarlos, utilizaron piezas impresas en 3D recubiertas con papel de aluminio.
Según los resultados, la intensidad de la señal aumentó hasta un 50% en determinadas áreas, mientras que la propagación hacia zonas no deseadas se redujo aproximadamente en un 75%. El trabajo dejó en claro que la diferencia clave entre el reflector diseñado por los investigadores y una lámina arrugada detrás del router es la forma calculada del dispositivo: estaba optimizado para orientar las ondas hacia espacios específicos.
El principio es análogo al de un espejo: al reflejarse, las ondas de radio pueden cambiar de dirección y llegar a lugares que antes recibían menor señal. En los routers domésticos, las antenas suelen emitir en múltiples direcciones gracias a un diseño omnidireccional, lo que facilita la cobertura en varios ambientes pero también envía parte de la señal hacia paredes o áreas no deseadas.
Colocar una superficie metálica curva detrás de las antenas puede desviar parte de esas ondas hacia la habitación objetivo, lo que podría traducirse en una conexión más estable en ese espacio. Sin embargo, el aluminio no genera más potencia ni crea señal adicional; su función es redistribuir las ondas disponibles. Por ello, mejorar una habitación podría implicar una menor cobertura en otra que quede tras el reflector.
Para probarlo en casa, se sugiere usar una lámina de aluminio de aproximadamente 20 por 30 centímetros, con una forma ligeramente curva, colocada detrás de las antenas y orientada hacia el ambiente que se quiere reforzar. No es necesario cubrir el router ni envolver las antenas; hacerlo podría afectar su funcionamiento debido a la necesidad de ventilación.
Como consejo práctico, conviene realizar pruebas para ajustar la orientación y verificar el efecto en distintos puntos de la vivienda.




