La Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) reportó un balance mixto para la última edición del CyberMonday: se incrementó la cantidad de productos vendidos, aunque la facturación no logró superar la inflación. El evento movió $682.185 millones, con un alza nominal del 6,7% frente a 2025.
Con una inflación interanual del 33,4%, ese crecimiento nominal se traduce en una caída real del 20% en la facturación. A nivel de marcas, las ventas del periodo representaron lo equivalente a 15 días de facturación habitual, es decir, la mitad de ingresos concentrados en tres jornadas.
Durante la acción, se registraron casi 6,5 millones de órdenes de compra, un 7,1% menos que el año previo. Paralelamente, se comercializaron más de 14,6 millones de productos en todo el país, lo que implica un aumento del 20,7% en volumen físico.
El fenómeno observado señala que los consumidores adquirieron mayor cantidad de unidades, pero en operaciones menos numerosas y con un valor por compra que no siguió el ritmo de la suba de precios. El ticket promedio se situó en $105.039; en términos nominales avanzó 14,2% frente a 2025, pero al descontar la inflación cayó 14,4%. En resumen: cada compra, en promedio, alcanzó para menos que un año atrás.
Andrés Zaied, presidente de la CACE, interpretó los datos señalando un comportamiento sostenido del consumidor hacia el canal digital, pero con una dinámica más estratégica. “Se observa un incremento en la cantidad de unidades vendidas, acompañado por un ticket promedio más bajo, lo que eleva la facturación pero sin superar la inflación”, señaló.
La brecha entre crecimiento de unidades y facturación responde, en parte, a la composición de la demanda: más artículos de menor precio unitario desplazan la influencia de tickets altos en la facturación total. Las categorías más destacadas fueron aplicaciones de alimentos, marketplaces y turismo, rubros vinculados al consumo diario y de uso frecuente.
En contraste, bienes durables como aires acondicionados y televisores mostraron caídas significativas. Los organizadores atribuyen ese descenso a condiciones climáticas y a renovaciones de equipos que ya se habían realizado en ediciones previas. Esta reconfiguración ayuda a entender el fenómeno: mayor volumen de productos, pero menor valor por operación, lo que explica la desaceleración de la facturación real pese al incremento en unidades vendidas.




